fuera de control
Necesidad que tienen las personas de entender el mundo que les rodea, teniendo o percibiendo control sobre el mismo.
Cuando un acontecimiento reduce el sentido de control de la persona, se pone en marcha la “motivación de control”, lo que puede llevar a distintas consecuencias conductuales como la reactancia psicológica: generar intentos mayores por controlar la situación.
Del estudio sobre la necesidad de control se han derivado numerosos aspectos:
La ilusión de control: creencia que tiene la persona de que controla realmente su entorno, derivada de la necesidad de sentir control, y que lleva a emitir juicios internos, atribuciones a la capacidad o habilidad, sobre resultados determinados por la suerte. Langer encontró que las personas que seleccionaban su nº de lotería tenían más expectativas de ganar. La ilusión de control puede tener efectos beneficiosos en la medida en que puede amortiguar el impacto de acontecimientos aversivos y promover una mejor adaptación de la persona.
La motivación epistémica: se trata de buscar y obtener información o conocimiento futuro, de cara a ser capaz de predecir y controlar el entorno. Ha sido descrita como “necesidad de certidumbre”, “necesidad de consistencia cognitiva”, “necesidad de estructura” o “intolerancia a la ambigüedad”.
El deseo de control: se ha asociado con diversas conductas de logro, como la elección de metas más difíciles, expectativas de resultado más elevadas o mayor persistencia en tareas difíciles.
La percepción de control tiene siempre un gran valor funcional, a veces puede ser más adaptativo percibir que uno no tiene control sobre la situación (cuando es un resultado desagradable), evitando así la culpa; o puede delegar control sobre alguien más eficaz de cara a obtener el objetivo o la meta deseada.